9 ene. 2014

Historia de San Valentin


Hola mis habitantes, vengo aquí con un nuevo relato, este es el que le voy a entregar a R para su antología de cuentos de navidad. Lo he escrito antes de irme a clases, hoy entro, T_T, no quiero!!! dejarme en casa. También decir que he terminado de leer uno de los libros que estoy leyendo, y aunque en goodreads veáis tres estrellas, esa no es la puntuación, la he puesto de mientras al azar hasta que haga la reseña -será mañana después de subir las novedades- y ya os pondré allí la verdadera puntuación. También quiero decir que ya se ha subido mi reseña bloggera a la isla de los blogs, así que pinchar aquí para acceder a ella. Y finalemente dar las gracias a Sugar, por pasarme las canciones que me han servido de inspiración para el escrito. Espero que os guste.

 Y le ve, cierra los ojos e imagina que sus labios se están uniendo, que están juntos, uno al lado del otro, entre abrazos, entre besos, sonriendo y volviendo a abrazarse y a besarse. Abre los ojos y vuelve a la oscuridad que desde siempre le ha estado rodeando. Las lágrimas caen por su rostro, sabe que solo el único lugar en el que puede estar a su lado es en los sueños, pero se terminan y la vuelven a la realidad, una realidad en la que se encuentra sola, en la que no hay nadie a su lado que la toque, que la posea.

Un día llega después de tanto soñar, de tanto entregarse a los sueños, abre los ojos de golpe, unos ojos del color del cielo y sonríe como cuando duerme, una sonrisa que todos aquellos que estaban a su alrededor ya habían olvido. Se levanta de la cama de un salto, y empieza a bailar, a dar vueltas sin parar, mira el calendario, solo falta una semana para el día de San Valentin, solo falta una semana para que ella pueda ser realmente feliz, para que todos sus sueños se hagan realidad. Abre el armario, saca toda la ropa que tiene y se pone a probarse todos los vestidos que tiene, mete toda su ropa en la maleta hasta que ve que ya no puede cerrarla. Corre a la cocina, como si le faltase tiempo, como si sintiese que si pierde un segundo tendrá que volver a esperar toda su vida. Abraza a su padre, a su madre y a sus hermanos pequeños. Su familia le mira de forma extraña, preguntándose con la mirada porque está tan feliz. Ella desayuna con una calma fingida y después mira a su madre.

-Mama. ¿Dónde está el abre latas?

-¿Para qué lo quieres?

-Para abrir la hucha, ya tengo suficiente dinero ahorrado, lo siento por su peso.

-¿Para qué quieres el dinero?

-Para hacer un viaje que me hará la chica más feliz del mundo, un viaje a más allá de las estrellas, el viaje de mi vida-

Su madre sacó el abre latas de un cajón de la cocina y se lo entrego. Ella corrió hasta su cuarto. Una vez allí tomo la hucha y empezó a abrirla con tanta ansia, que se cortó en un par de dedos, pero no se hizo daño, la sangre que corría por sus manos era algo que le daba placer, porque esa sangre salía de sus sueños, de su futuro. Sonrió y empezó a sacar todas las monedas y billetes que había ido metiendo a la hucha, billetes que le impidieron salir de fiesta con sus amigas, comprar aquello que le envía a otros mundos y quitándose de muchos vicios. Cada vez que recibía dinero lo metía en ese lugar, sin comprar nada, sintiéndose pobre y con deseos de abrila en varias ocasiones. Pero vuelve a soñar con él, en esa plaza de Madrid. Ella vive en Canarias, y sabe que necesita mucho dinero para ir, pero sabe que será la noche de San Valentín.

Tras haber contado todo el dinero que tenía ahorrado, mira por ordenador agencias de viajes para tres días, rezando que le llegue para poder pagarse ese viaje. El más barato cuesta 300 Euros, y ella tiene 500 Euros ahorrados, sonríe, le llega y encima le sobra dinero para comprarse algunas cosas en la ciudad. Corre hacia el salón y sin pensarlo toma el fijo y marca un número. Con cada pitido se pone más nerviosa. Uno ¿Qué estoy haciendo? Dos ¿Por qué hago esto? Tres “Porque estás persiguiendo tus sueños” Cuatro…

-Para reservar un viaje a Madrid la semana que viene, desde el lunes hasta el jueves

-Canarias

-Perfecto, allí nos vemos y te entrego todos los papeles y el dinero

Su madre le iba a preguntar a quien había llamado, pero antes de poder terminar la primera palabra su hija ya había salido corriendo por la puerta.

Y corría, veloz como el viento, chocando con todo el mundo, pronunciando la palabra perdón cada dos por tres, agarrando con fuerza la bolsita con el dinero. No sabía si ya estaba llegando, si no se estaba moviendo o si ya se había pasado la agencia, pero ella seguía corriendo. Sentía que a cada pasado que daba, a cada golpe de viento en su cara, su sueño, el chico de sus sueños estaba más cerca de ella. Tras unos diez minutos de carrera continua, vio la puerta y un cartel enorme encima. Entró, respiró un poco para recuperar el aire y se dirigió hasta una chica un poco más mayor que ella, poniendo la bolsita de dinero en la mesa y el dni al lado.

-Aquí tienes todo- dijo con el poco aliento que le quedaba

-No sabía que aparecerías en este mismo momento, pero en fin, voy a contar el dinero para ver que esta todo y después haremos todos los trámites-

El tiempo que tardó en contar todas esas monedas y billetes se le hizo eterno, solamente había tardado cinco minutos y a ella se le hicieron como años.

-Todo está perfecto, ahora vamos a meter los datos, si hay algún dato que veas que esta erróneo, me lo dices.

Mientras la agente iba metiendo los datos, la chica iba asintiendo con la cabeza o corrigiendo los datos. Una vez terminado, tomó los billetes de avión con una sonrisa en la cara. Los abrazó a su pecho y soltó un leve suspiro.

Los tres días que quedaban hasta coger su vuelo se los pasó con los ojos cerrados, memorizando la cara del chico. Cuando no estaba intentando soñar miraba el reloj que se encontraba colgado en la pared del salón de su casa, sabía que estaba allí desde mucho antes que ella naciese. En esos momentos, se podía decir que era la primera vez que lo veía de verdad, la primera vez que escuchaba el tica tac y se sentía llevar por él
Tic tac

Cojo el avión

Tic tac

Despega

Tic tac

Bajó en Madrid

Tic tac

Paseó por sus calles a la espera del Madrid

Tic tac

Hago ese sueño realidad

El sueño que había tenido, era desde que tenía doce años, siempre la misma persona, siempre el mismo lugar, siempre la mima fecha, siempre el mismo sueño… Ahora mismo tenía 22 años, y aunque las palabras y las conversaciones cambiaban, todo lo demás siempre era lo mismo.

Y llego el día en el que tenía que tomar el avión, al igual que el día que fue a comprar los billetes se volvió a probar toda la ropa que había en su armario, mientras daba vueltas y más vueltas como una princesa de cuento. Vació la maleta que había llenado hace una semana, la volvió a llenar y de nuevo vaciar. Después de meter y sacar ropa del armario decidió la ropa que iba a llevar en el viaje. Bajo corriendo, hasta la cocina, miró el reloj para asegurarse de no perder el avión. Mientras desayunaba, su hermano más pequeño, cuatro años de edad, miró la maleta.

-¿Dónde vas?-

-A Madrid

-¿Qué vas a hacer en la capital?

-Cumplir mis sueños

Terminó de tomarse el colacao con galletas, abrazó a sus padres, quienes le desearon buena suerte y le dijeron que en cuanto llegase a le enviase un mensaje.

Cuatro horas más tarde…

Pisaba suelo madrileño, se agacho y lo besó. Salto como si fuese una niña pequeña y se puso a bailar, bailo por todo el aeropuerto sin dase cuenta de que había pasado a la carretera. Un golpe, una chica volando, una carretera llena de sangre, el ruido de la policía y las ambulancias. Un reloj que seguía su camino, un día que pasaba a la noche.

00.00

San Valentín

Mismo lugar que en sus sueños

Diferente historia, para los de su alrededor, a suya aún no había terminado

-Está muerta, la ha matado un golpe en la cabeza-

Mientras, en otro lugar y al mismo tiempo en el mismo lugar, una chica despertaba de la carrera, enfrente de ella, un chico un par de años más mayor que ella, de rostro redondo, ojos como el cielo y pelo del color de la miel. Le sonrió y le tendió la mano para ayudar a que se levantase.

-Te he estado esperando, durante muchos años

- Yo también. ¿Quién eres?

-Eso no importa, solo quiero que vengas conmigo

-¿A dónde vamos?

- A estar juntos para toda la eternidad en el paraíso

-La eternidad es enorme

-No para nosotros

Y tras esas palabras le apretó la mano, mientras enfrenté de los dos aparecían unas escaleras de oro y plata que llevaban al cielo. Ella lo miró con miedo, esa parte no aparecía en su sueño. Él le tomo del rostro y le dio un cálido beso en los labios. Poco a poco fueron subiendo hasta el paraíso, a unos pocos escalones del cielo la chica se paró y lo miró

-¿Eres un ángel?

-Solo soy alguien que te ha estado esperando durante mucho tiempo

Después de esas palabras pasaron la puerta, desapareciendo así para todos los mortales.

3 comentarios:

  1. Que bonito! Vas a continuar con este relato?

    Besos ;)

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  2. Me ha gustado aunque en algunos puntos me he hecho un lío sobretodo en los diálogos, jajajaja. La verdad es que molaría que continuara la historia. Besos ^^

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